Las mujeres fuertes y resolutivas también se cansan

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Durante gran parte de mi vida viví queriendo mostrar a todos que era una mujer fuerte, resolutiva y que podía resolver todo lo que se me presentara en el camino, pensaba que tenía todas las respuestas y que el hecho de no tenerla me hacía guardar silencios incómodos que me hacían sentir que no era suficiente o vergüenza por no saber. 

Vivimos rodeadas de una cultura que aplaude a la mujer que resuelve.

La que puede con todo, la que trabaja, emprende, sostiene, organiza, crea, tiene todas las respuestas… y además sonríe mientras hace todo eso.

El culto a la mujer productiva y exitosa.

Y sin darnos cuenta, muchas comenzamos a medir nuestro valor por nuestra capacidad de hacer, lograr, demostrar y sostener.

Me he podido dar cuenta de lo importante que es poner de primero el foco en nuestra energía y en nuestro cuerpo antes de comenzar nuestros días en modo  hacer y hacer. 

El costo emocional y físico de vivir permanentemente en estado de alerta, queriendo  controlar los resultados, acelerar los tiempos, lograr el éxito antes de permitirme vivir el proceso, es inmenso,  nos distrae, nos agota e incluso nos desvía de nuestros objetivos y nos hace perder tiempo, tiempo, dinero y calidad de vida.

Porque detrás de muchas mujeres fuertes hay cuerpos agotados.

Mentes saturadas.

Emociones reprimidas.

Y una profunda sensación de tener que seguir… incluso cuando ya no pueden más.

La sobreexigencia se disfraza de responsabilidad.

El agotamiento se normaliza.

Y descansar empieza a sentirse como culpa e irresponsabilidad.

Nos desconectamos tanto de nuestra humanidad que olvidamos algo esencial:

no somos máquinas de rendimiento.

Somos seres humanos.

Y sí…

las mujeres fuertes también se cansan.

No porque sean débiles.

Sino porque han pasado demasiado tiempo sobreviviendo desde la exigencia, creyendo que descansar, pedir ayuda o bajar el ritmo significa perder valor, perder tiempo, perder oportunidades.

Muchas veces, detrás de esa mujer extremadamente resolutiva, existe un sistema nervioso acostumbrado a vivir en alerta. Mujeres que sobrepiensan para tomar “la mejor decisión”, pidiendo consejos y comparándose por falta de conexión con su intuición y falta de confianza en sus elecciones.

Sintiendo que siempre hay algo más por hacer, algo más que aprender, algo que mejorar.

Algo más que demostrar, miedo a equivocarse.

Sintiendo que somos segura, suficiente o valiosa por el resultado y no por lo que somos.

Y el problema no es el éxito.

No es crecer.

No es emprender.

El problema aparece cuando nuestra paz depende exclusivamente de producir, lograr o cumplir con las expectativas externas.

Mi claridad, foco y dirección aparecieron y mi negocio se hizo sostenible en el momento en el que comencé a vivir más conectada con mi deseo, con mi energía y con mi cuerpo; porque el verdadero éxito no debería costarnos la vida emocional.

Tal vez la nueva forma de emprender no se trata solo de alcanzar metas…

sino de aprender a construirlas sin abandonarnos en el proceso.

De crear desde la conexión y no desde el agotamiento.

De elegirnos también a nosotras dentro de nuestros proyectos.

De recordar que nuestra humanidad no es un obstáculo para el éxito…

es la base que lo sostiene.

Y quizás hoy, más que preguntarte:

“¿Qué más tengo que hacer?”

la verdadera pregunta sea:

“¿Cómo quiero sentirme mientras construyo la vida y el negocio que deseo?”

Porque una mujer descansada, conectada y en paz…

también puede ser una mujer poderosa y digna de ocupar todos sus espacios.

Con todo mi amor

Yasmina Coach

Autor: Yasmina Carrillo
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Facebook: Yasmina Carrillo.

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Yasmina Carrillo
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Yasmina Carrillo es coach ontológica venezolana y fundadora de YasminaCoach. A sus 57 años, ha convertido su propia historia de reinvención en un propósito: acompañar a mujeres a soltar cargas, reconocerse y florecer en su vida personal, familiar y profesional.

Madre, esposa, abuela y mujer migrante, Yasmina sabe que siempre es posible volver a empezar. Su autenticidad y experiencia de vida son la base desde la que hoy crea espacios de consciencia para que otras mujeres recuerden su poder, se prioricen y elijan una vida más plena.

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